Conversando con Roberto Enríquez sobre ‘Las amistades peligrosas’
El bando de la indecencia fascinante de Choderlos de Laclos
Publicada en 1782, Las amistades peligrosas de Pierre Choderlos de Laclos se adentra en los salones de la aristocracia francesa de la Ilustración para demostrar que, en cuestiones morales, no todo se reduce a buenos y malos, sino que existen zonas grises. “Creo que el hallazgo de este autor es que en su novela, no solo se limita a una crítica del abuso del poder (que ya sería suficiente), sino que además le añade un agudo ingrediente más; y es la atracción que siente el lector hacia el bando de los malos. Diseña unos personajes que se salen de los márgenes morales, que reinventan las normas” afirma Roberto Enríquez, vizconde de Valmont en esta adaptación teatral de la obra.
La historia gira en torno a la marquesa de Merteuil y el vizconde de Valmont, dos antiguos amantes de la aristocracia que mantienen una relación marcada por la rivalidad y la complicidad. Unidos por su afán de seducción y conquista, ambos convierten las relaciones de quienes les rodean en un juego de poder en el que manipulación, deseo y venganza se entrelazan. Su particular desafío desencadenará una cadena de intrigas que terminará enfrentándose y poniendo a prueba los límites de sus propias estrategias.
En su adaptación teatral, David Serrano elimina las referencias concretas al tiempo y al espacio en el que transcurre la historia para poner el foco en la psicología de sus personajes. El escenario se convierte así en un espacio en el que se enfrentan personajes con diferentes ejes morales y niveles antagónicos de empatía. De esta forma, la obra deja de poner el foco en la sociedad francesa de las luces y plantea una situación que perfectamente podría leerse en la portada de algún periódico, donde el poder, la manipulación y las relaciones de dominación siguen estando a la orden del día.

Serrano dirige un reparto encabezado por Roberto Enríquez y Pilar Castro, a quienes acompañan Ángela Cremonte —Marta Levenfeld entre el 9 y el 18 de septiembre—, Carmen Balagué, Iván Lapadula y Elisa Scianca. Este elenco acerca al presente los conflictos y las relaciones de poder planteados por Laclos, en una historia que, pese a haber sido escrita hace más de dos siglos, mantiene situaciones reconocibles en la sociedad actual.
Uno de los protagonistas, el vizconde de Valmont, interpretado por Roberto Enríquez, es un personaje que encarna especialmente bien esa ambigüedad moral. Acostumbrado a moverse entre la seducción, la estrategia y la desobediencia, pero la verdadera detonación de Valmont llega cuando se enamora de Madame de Tourvel. Lo que comienza como otro de sus juegos de seducción termina convirtiéndose en un sentimiento absurdamente real que desarma la brújula con la que hasta entonces había construido su ideal de vida. “Es justo en ese momento donde Valmont es como un actor que se cree su propio personaje. Empieza jugando para convencer a la víctima y llega a un punto donde se lo cree él”, explica Roberto. En Tourvel, Valmont encuentra además valores que hasta entonces le habían resultado ajenos, como la pureza y la valentía, hasta el punto de caer totalmente prendido ante la novedad. Su enamoramiento alcanza su punto álgido en el duelo con Danceny, cuando, pese a ser mejor espadachín, apenas se defiende y prácticamente se deja vencer. Para Enríquez, ese gesto es casi un suicidio, una forma de morir a través de la espada de otro cuando ese amor se convierte en “la única realidad que ha experimentado en la vida”.

Pero en este juego Valmont no juega solo. Frente a él se encuentra la marquesa de Merteuil, interpretada por Pilar Castro, su antigua amante y compañera de estrategias, con quien mantiene una relación construida a partes iguales sobre la cooperación y la competencia. Ambos conocen las reglas del juego-que ellos mismos han creado- y saben cómo utilizarlas en su propio beneficio, aunque el flechazo de Valmont introduce un elemento que Merteuil no está dispuesta a aceptar, porque considera que no es apto para este tablero. Entre los dos se establece así una lucha de poder en la que la seducción deja de ser únicamente un instrumento para convertirse también en una forma de control, y donde cualquier muestra de vulnerabilidad puede acabar jugando en contra de su voluntad.
Al final, en esta adaptación de Las amistades peligrosas lanza una pregunta al espectador: ¿Y si entre el bien y el mal nunca hubo una frontera tan clara como creemos? La respuesta- o más bien la duda-queda abierta en el escenario del Teatro Marquina de Madrid, en una incomodidad de no saber de qué lado situarse ni por quién dejarse seducir.
Las amistades peligrosas estará en cartelera en Teatro Marquina Madrid hasta el 18 de octubre.
Puedes adquirir las entradas aquí
SOBRE ROBERTO ENRÍQUEZ
Roberto Enríquez se formó en la Escuela de Arte Dramático de Valladolid. Posteriormente fue alumno del Laboratorio Teatral de William Layton y continuó preparándose en el Estudio Actoral Juan Carlos Corazza. También realizó cursos de Interpretación impartidos por Augusto Fernández.
En televisión ha participado en series como La Señora, para Televisión Española por la que fue nominado como Mejor Actor Protagonista en los Premios de la Unión de Actores, La Duquesa, para Tele 5, o La Princesa de Éboli e Hispania ambas para Antena 3 Televisión. Entre sus últimos trabajos está la serie Isabel para Televisión Española, las exitosas La cocinera de Castamar y Vis a Vis, ambas para Antena 3 Televisión. Montecristo, para Movistar Plus y Asalto al Banco Central, para Netflix. Su último trabajo ha sido en la serie diaria La Moderna en Televisión Española.
Tiene una extensa carrera cinematográfica. Uno de sus primeros trabajos en cine fue en la película El Alquimista impaciente, dirigida por Patricia Ferreira, le valió la nominación como Mejor Actor Revelación en los Premios Goya de 2003. Con el director Gerardo Herrero trabajó en El principio de Arquímedes y Los aires difíciles. Participó Azuloscurocasinegro (2006) y Gordos (2009), ambas dirigidas por Daniel Sánchez Arévalo. Cabe destacar su trabajo en la película Todos los nombres de Dios (2023), dirigida por Daniel Calparsoro. Entre sus últimos trabajos están las películas Aves de corral, dirigida por Antonio Vicent y Antes del amor, dirigida por Beda Docampo. Tiene por estrenar Bajo la noche, dirigida por Carlos Martín.
Sus últimos trabajos en teatro han sido en los Teatros del Canal y posterior gira de la función Los cuernos de Don Friolera, una obra de Valle Inclán dirigida por Ainhoa Amestoy que ha recibido el favor del público y de la crítica. También para el Festival de Mérida la función Coriolano, dirigida por Antonio Simón. En septiembre estrenó Las amistades peligrosas.
Fotografía de cabecera @Jesús Romero