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ENTREVISTA A FERNANDO CAYO (Los colaborador@s preguntan)

“Los colaborador@s preguntan”, sección de Magazine Sinhorizonte donde los colaborador@s formularán una o varias preguntas a un actor o actriz con el fin de completar una entrevista.

Fernando Cayo es actor, director y músico español de sólida formación y amplia trayectoria. Es miembro de la Academia de Cine y miembro fundador de la Academia de las Artes Escénicas de España.
En cine ha participado en producciones nacionales e internacionales como The Counselor de Ridley Scott, El Orfanato de J.A. Bayona), Mataharis de Icíar Bollaín y La Piel que Habito de Pedro Almodóvar.
En televisión ha intervenido en series como Manos a la Obra, La Señora, Toledo, La República, Hermanos, El Caso, Amar es para Siempre y La Casa de Papel, entre muchas otras.
Con más de cuarenta montajes teatrales, ha formado parte de la Compañía Nacional de Teatro Clásico y ha trabajado con destacados directores como Tomaz Pandur, David Gaitán, Juan Carlos Rubio, Andrés Lima, Miguel del Arco, Juan Carlos Pérez de la Fuente y Ernesto Caballero. Entre sus obras más relevantes destacan Don Juan Tenorio, La Vida es Sueño, Tito Andrónico, Páncreas, Rinoceronte, El Príncipe de Maquiavelo, Inconsolable, Antígona y El Peligro de las Buenas Compañías.
En 2024 ha rodado la serie La Favorita 1922 y ha estrenado Coplas a la Muerte de su Padre, de Jorge Manrique. Actualmente gira por España con ¡¡¡Por todos los dioses!!! y Los Lunes al Sol (dir. Javier Hernández Simón), espectáculo por el que recibió el Premio José Estruch a la Mejor Interpretación.
Este año también ha estrenado las películas Padres (dir. José Ángel Bohollo) y El Instinto (dir. Juan Albarracín), por las que ha obtenido premios de interpretación en el Festival Rojo Sangre de Buenos Aires, el Festival Sombra de Cine Fantástico Europeo y el Festival de Cine de Alicante.

Mónica Van der Schoot: Como actor que ha participado en numerosos proyectos de diferentes géneros, ¿cuál de ellos dirías que tiene el proceso creativo más difícil?

Fernando Cayo: Para mí los tres espectáculos unipersonales que he hecho, de producción propia. Les llamo unipersonales porque estoy yo actuando, pero en realidad son espectáculos de dos, porque siempre estoy con un músico que es un colaborador muy potente. En los primeros era Jorge Muñoz y en los últimos, Geni Uñón. Tanto Salvaje, La Terapia Definitiva o Por todos los dioses han sido espectáculos que han requerido un proceso creativo muy profundo. He escrito los textos, he diseñado las luces. La puesta en escena la he hecho con un equipo creativo. Son espectáculos de creación total y en ese sentido, más que difícil, la palabra es laborioso. Me llevan mucho tiempo, incluso el último, el de Por todos los dioses, entre que estuve elucubrando la idea y luego la fui desarrollando, me llevó años hacerlo, porque voy contrastando con distintos profesionales e intento tener equipos de los que aprender, gente con la que me enriquezca en el proceso.
A nivel audiovisual, quizá Mi vida es el cine, el primer cortometraje que codirigí con Bogdan Toma. Nos llevamos muchísimos premios en festivales, pero también fue muy laborioso, ahí estuve encargándome del guion, que fue un poco ponerme en la tesitura de escribir por primera vez un guion. Tuve que conseguir las herramientas para hacerlo y luego la dirección de actores y la producción del corto, eso fue realmente bastante complicado. Esos son los que te podría decir.

Andrea Casaseca: ¿Cuál es el personaje que nunca te han dado y te gustaría mucho hacer?

Fernando Cayo: Siempre intento afrontar nuevos retos, si no me los dan, me los produzco yo mismo. Afortunadamente, en teatro que llevo haciendo protagonistas desde hace más de 20 años, he tenido ocasión de hacer todo: comedia, musical, personajes más fuertes, más débiles, místicos, personajes tipo comedia de Woody Allen, he tocado el piano…
En el audiovisual es donde, por el sistema de reparto de perfiles que hay, es más difícil salir. Este año he estrenado varias películas y en ellas he tenido papeles completamente distintos. En Padres de José Ángel Bohollo, interpreto a un padre que su hija se ha ido a un festival de música y ha desaparecido y me dedico a buscarla con mi ex mujer. Es un papel de un padre preocupado. En El instinto de Juan Albarracín, sí que he hecho un papel que puede estar más en el perfil de los personajes fuertes que he estado interpretando últimamente.
Siempre que se puedo, intento afrontar nuevos retos, aunque esto suele ocurrir más en el teatro. En el audiovisual espero que en el futuro me sigan apareciendo personajes diferentes e interesantes, es un poco mi objetivo, siempre que suponga un reto. Si un personaje es un poco lo mismo de siempre, intento evitarlo.

Paula Moliner: ¿Has tenido algún personaje que te haya resultado difícil de dejar atrás cuando terminó el rodaje?

Fernando Cayo: Hay algunos personajes que te marcan mucho sobre todo, cuando hay una intensidad de rodaje fuerte. Por ejemplo, cuando estuve un año trabajando en una serie diaria que fue muy intensa, Amar es para siempre, interpreté a Ernesto Ortega, un personaje bastante oscuro y era uno de los protagonistas de ese año. Fueron muchas horas de rodaje trabajando con la sombra de ese personaje y eso supone que te impregne mucho más.
Cuando trabajas mucho tiempo en unas texturas que tienen que ver con el odio, la discusión, las amenazas, la violencia… lógicamente eso te impacta y necesitamos métodos de higiene mental para sanarlo.

Jerónimo García: ¿Qué valoras más en un director, su dominio del lenguaje cinematográfico o su habilidad para entenderse con los lectores?

Fernando Cayo: Creo que un buen director es una combinación de ambas cosas. Un director si solo sabe del lenguaje cinematográfico, pues sus películas resultarán frías. Si solo sabe de dirigir actores, pues serán películas muy auténticas, pero les faltará un punto plástico visual, que para mí es muy importante también como espectador de cine. Así que tiene que tener una combinación de las dos. Lo que sí que valoro es la cercanía, el entusiasmo y digamos que la profesionalidad a la hora de afrontar un proyecto. Eso lo valoro mucho, porque muchas veces no es tan habitual el que alguien sea riguroso con su estudio previo trabajando, que quiera ensayar, que quiera trabajar en profundidad. Eso a mí me encanta.

Mapi Romero: Cuando estás completamente solo, sin cámaras, sin textos y sin público, ¿qué parte de ti sigue viva del actor, y qué parte necesita descansar de todo ese viaje emocional constante?

Fernando Cayo: Cuando descanso me coloco en un lugar que es el del observador, el observador incluso de mi propio vacío. Es el observador el que está tranquilo, el que descansa, el que es capaz de disfrutar de una puesta de sol o del contacto con mis perros o de una sensación física. Ese contacto con el observador es lo que nos pone más en línea con nuestro ser esencial. Pero es curioso que también esa parte del observador es una parte de la que se alimenta mucho el imaginario del actor.

Marta Díez San Millán: ¿Cómo crees que peligra el oficio actoral debido a las nuevas tecnologías?

Fernando Cayo: Todo lo que sea sustituir a los humanos en labores creativas y artísticas me parece que es una estupidez por una parte y es un atraso. Poner a la inteligencia artificial a sustituirnos en labores creativas: pintar, cantar, hacer películas… me parece un despropósito. Es precisamente la parte artística, la creativa, la que nos hace profundamente humanos. Si vamos a ceder esa parte a una maquinaria, ¿para qué estamos aquí?

Otra cosa es que tú utilices herramientas, igual que hay herramientas informáticas, de diseño, etc. Eso es estupendo. Si utilizamos la inteligencia artificial como una ayuda, me parece perfecto.

Ahora, si la utilizamos para sustituir, pues mal. Es igual que lo de las fábricas llenas de robots, ¿la gente en qué va a trabajar? ¿Dónde les vamos a colocar? Esto es un sinsentido que nadie ha pensado. Creo que es una cuestión a reflexionar y la solución es poner ciertas barreras y control ético a ciertos elementos de tecnología.

Juanfran López: Llevo tiempo observando que hay muy pocas oportunidades para nuevos rostros, debido a que las producciones apuestan por lo seguro. ¿Cómo podría valorar la situación que tienen ahora mismo los actores en el panorama nacional?

Fernando Cayo: Creo que como en cualquier problema tenemos que diferenciar entre diferentes aspectos. Yo distinguiría entre los intérpretes proactivos y los que no. Cualquier intérprete proactivo va a estar en una buena situación, sea produciendo proyectos propios, le generen o no ingresos económicos. Hay que pensar que también estamos en esto por el placer de la realización personal, el placer personal y la autorrealización.
Que hay una repetición de caras es algo que he pensado siempre. Como espectador dices: pero bueno, ¿otra vez esta persona? Entiendo que el mercado funciona así, que hay modas, pero ocurre igual en el mercado americano. Esto tiene que ver con que resulta más sencillo funcionar por etiquetas. Si a una actriz o un actor, le colocas la etiqueta del actor de moda, ¡pum!, es más fácil. ¿A quién voy a contratar? A este, este me suena, está aquí, está en… pero eso es por falta de criterio, por falta de trabajo de búsqueda en muchos casos y eso tiene que ver con los productores, sobre todo que son los que contratan y las cadenas, bueno, con los que toman las decisiones.
Los directores de casting a mí me consta que muchas veces están más interesados en dar nuevas oportunidades, en sacar nuevos talentos, pero luego a nivel de producción y de otro tipo de estamentos dentro de la producción audiovisual hay cierta tendencia a lo que está de moda.
También se funciona mucho por familias creativas. Si un director es amigo de tal actor, pues le verás que siempre está trabajando con él. Eso hasta cierto punto lo entiendo porque uno tiene que trabajar a gusto. A mí me gustaría que hubiera un poco más de búsqueda de talento, más que de modas o de cuestiones estéticas.
Cuando ves una producción inglesa en las que hay una tradición más grande de gusto por el teatro, por el talento, por los grandes intérpretes… aparecen más actrices y actores talentosos no tan basados en si están de moda o no, o si tienen una estética determinada, si son guapas o guapos. Se fijan más las cosas en el talento y si el talento que tienen se ajusta al personaje que van a interpretar. Esto es lo que para mí sería ideal.
Pero reconozco que todo ese friso que te he planteado ahora también existe. Existe el mundo moda, el mundo redes sociales, existe el modo familias creativas, -yo trabajo con mi amigo- y convivimos con ese mundo en el que estas situaciones son complejas.
Pero desde luego a mí me encantaría que hubiera un poco más de variedad. No te voy a dar nombres porque no quiero dejar mal a nadie, pero hay algunos actores que yo francamente estoy un poco saturado de verles constantemente cada año en varias producciones. Dices ¿no hay otra persona? Y la verdad es que sí que las hay. Por ejemplo Alauda, la directora de Los domingos, que de repente tienen un reparto en el que no todos, pero muchos son actores y actrices que no son conocidos. Eso me encanta. De repente conviertes tu película en algo mucho más interesante, por lo menos para mí. Yo apuesto por las directoras y directores que aportan nuevas caras.

Puedes leer la entrevista completa en: Revista Nº2

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