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María Mercado: «En ‘El Convento’ salías por la puerta, pero el convento seguía dentro de ti»

Hay episodios de la historia que parecen haber sido guionizados mucho antes de que un director los descubra. Historias que, pese al paso del tiempo, conservan intacta su capacidad para perturbar al espectador. Uno de esos episodios llega a los cines el 10 de julio convertido en película. El Convento, el nuevo largometraje de Ángel M. Chivite y Luis Galindo, que encuentra su inspiración en el conocido caso de las «monjas satánicas de Corella», uno de los procesos inquisitoriales más singulares documentados en la España del siglo XVIII.

Al frente del reparto se sitúa María Mercado, quien da vida a Lucía, una joven que ingresa en un convento con la intención de abrazar la vida religiosa sin imaginar que su destino cambiará para siempre, pero de diferente manera de la que se imaginaba en un principio. La actriz confiesa que el proyecto la conquistó desde el primer momento. “Me mandaron el guion cuando me propusieron el casting y, en cuanto lo leí, pensé: Yo quiero hacer esto”, recuerda. “Lucía es un personaje que se aleja muchísimo de mi realidad. Era otra época, otra personalidad y otra mentalidad. Me hizo especial ilusión porque me permitía explorar un personaje tan extremadamente bueno e inocente, un grandísimo arco que ha sido muy enriquecedor como actriz”.

@María Mercado Cristina Chaparro_ 344_final

 La actriz asume uno de los personajes centrales de una historia en la que el miedo y la fe avanzan al unísono. Junto a ella, Nahia Bergasa interpreta a Ana María, la otra novicia protagonista, mientras que Ana Álvarez se pone la piel de Sor Águeda, la madre superiora de la comunidad, una figura respetada por las comunidad religiosa y conocida por su fama de obrar “pequeños milagros». El reparto se completa con Mentxu Vicente, Vanesa Baldonado, Alfonsina Carrocio, Alessandra Borgia y Blanca Aguilera.

Para dar forma a Lucía, la actriz combinó un trabajo personal con un proceso creativo compartido junto a los directores y el resto del reparto. “Yo hice mi trabajo de crear el personaje, cómo camina o cómo gesticula, pero luego fue totalmente un trabajo en equipo. Hablamos con los directores para conocer bien la historia, investigar un poco el caso y entender qué ambiente querían generar en la película”, explica. Ese trabajo colectivo también se trasladó a los ensayos con las demás actrices. “Buscábamos que todo estuviera en consonancia y que, a pesar de tratarse de un convento del siglo XVIII, dejar claro que los personajes no dejaran de sentirse como chicas de 16 años. No queríamos que quedara forzado ni poco orgánico”.

Nahia Bergasa y María Mercado en una secuencia de El Convento

Uno de los mayores desafíos para Mercado fue encontrar la forma de trasladar a la pantalla todo lo que el guion proponía para Lucía. “Cuanto más complejo es el personaje, más interesante para desarrollarlo. Lucía tiene un arco muy grande y quería hacer justicia a todo lo que estaba escrito”, explica la actriz. Para ello, tuvo que analizar cada escena y entender en qué momento se encontraba Lucía dentro de la trama, especialmente en un rodaje que no ha seguido un orden cronológico de la historia.

Una historia que nace de un episodio real ocurrido en 1750, cuando un convento de clausura de Corella (Navarra) se convirtió en el escenario de un proceso que acabaría llegando hasta los tribunales de la Inquisición. Varias religiosas fueron investigadas bajo la sospecha de mantener vínculos con prácticas demoníacas, en un caso conocido popularmente como el de las «monjas satánicas de Corella». Siglos después, aquel suceso se convierte en la inspiración de El Convento, la película con la que Ángel M. Chivite y Luis Galindo recuperan este capítulo, no tan conocido, de la historia navarra.

Ana Álvarez y María Mercado en una secuencia de El Convento

Las localizaciones también se convirtieron en una parte fundamental de la experiencia de rodaje. La película encontró en Navarra los espacios necesarios para recrear el ambiente del convento del siglo XVIII, con escenarios como el convento de los Carmelitas Descalzos de Villafranca y el Monasterio de Fitero. Para María Mercado, convivir durante semanas con ese entorno ayudó a entrar en la atmósfera de la historia. “Salías por la puerta del convento, pero el convento no salía de ti”, explica la actriz al recordar los días de rodaje. Una sensación que acompañó al equipo durante todo el rodaje, ya que el entorno, los pesados hábitos y la convivencia diaria mantenían vivo el universo de la película incluso cuando las cámaras dejaban de grabar.

Más allá de la historia, la película también plantea una pregunta de responder: ¿cómo reaccionarías si alguien cercano y tan joven decidiera entrar en un convento de clausura? María Mercado reconoce que no lo tendría claro. “Primero, me saldría el instinto de apoyar a esa persona con su decisión, pero también tendría un poco de miedo, de preguntarme si es realmente lo que quiere o si va a perder algo”, explica. La actriz cree que todo dependería de la persona y de su relación con la fe, aunque al final las decisiones solo les pertenecen a aquellos a quienes las toma.

Fotografía portada: @María Mercado Cristina Chaparro_ 397_final

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Mónica Van Der Schoot es periodista y community management. Grado en Periodismo Universidad Ceu San Pablo 2018-2022 Máster de Periodismo El Mundo 2022-2023. Ha trabajado como redactora en suplemento cultural El Mundo y en la revista cultural White Paber By.

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