‘PÁLPITO’ El latido asfixiante del suspense patrio de M+M
En el ecosistema del cine español, el cortometraje ha dejado de ser un mero trámite para convertirse en el destilado más puro de la narrativa visual. Dentro de esta liga de creadores que dominan el pulso de la tensión, el tándem valenciano formado por Marisa Crespo y Moisés Romera (M+M) se ha consolidado como un referente ineludible del thriller psicológico. Con una trayectoria que incluye hitos como 9 pasos —nominado al Goya y preseleccionado para los Óscar— y su reciente incursión en el largo con Tú no eres yo (2003), el dúo regresa con Pálpito (2025), un cortometraje que ha recorrido más de 80 festivales internacionales.
La intuición como campo de batalla
Pálpito nos sumerge en la vida de Marcela (Cristina Fernández Pintado), una tarotista que sobrevive leyendo el futuro en los bares del Barrio del Carmen en València. Su vida da un vuelco cuando un presentimiento —un pálpito— la convence de que una tragedia es inminente. Lo que sigue es una investigación obsesiva que la lleva a vivir en un coche frente a un restaurante de carretera, desafiando la lógica y la cordura.
Paula Moliner: El corto juega constantemente con la duda entre lo sobrenatural y lo psicológico. ¿Tuvisteis claro desde el principio que queríais moveros en esa ambigüedad?
M+M: Claro, la idea siempre fue jugar entre esas dos posibilidades. Es una estrategia empleada en muchas películas, creemos que es una forma directa de descolocar al espectador y luego atraparlo.
Un análisis de la angustia física
Lo que hace que Pálpito destaque no es solo su guion, sino su capacidad para convertir la angustia en algo físico. La cámara no solo observa a Marcela; respira con ella, arrastrando al público a un estado de complicidad incómoda. El diseño sonoro, a cargo de David Doubtfire, es una pieza clave: bajo los sonidos cotidianos se esconden gritos y frecuencias diseñadas para estremecer el subconsciente del espectador.
P.M.: Visualmente, el corto genera una sensación muy física de angustia. ¿Cómo construisteis esa puesta en escena?
M+M: Siempre buscamos una sensación de decadencia, que contrastara el ambiente urbano y bullicioso y colorido con el aislamiento rural y un entorno feísta entre camiones. La música apenas tiene presencia en la película, solo algunas pinceladas musicales. Dimos importancia a la luz, a rodar en anamórfico y sobre todo al diseño sonoro, que intenta sobrecoger y en cierto modo “hundir” al espectador en el agujero en el que se mete Marcela.

P.M.: Hay un trabajo muy preciso con los espacios, como por ejemplo el Barrio del Carmen de València. ¿Qué buscabais transmitir a través de las localizaciones? ¿Por qué acercarse a la capital valenciana?
M+M: Como te comentábamos, buscábamos un contraste entre un lugar vivo como la ciudad y otro apagado como un restaurante en una carretera perdida. Hay otra razón práctica: por disponibilidad de los actores, nos vimos obligados a rodar todo en un fin de semana, en cuatro localizaciones entre Valencia y Castellón, y toda esta parte de ciudad está a unos pasos de donde vivimos y cerca de la oficina de producción.
Este feísmo deliberado de las localizaciones entre camiones y áreas de servicio contrasta con el bullicio colorido de València, reforzando el aislamiento de la protagonista. El trabajo de Cristina Fernández Pintado es magistral, sosteniendo el relato con una mezcla de fragilidad y desesperación que resulta contagiosa.

Cine con conciencia y futuro
Más allá del suspense, Pálpito esconde una denuncia social potente dando un giro que deja al público en un shock necesario, transformando el terror psicológico en un comentario punzante sobre la violencia cotidiana.
P.M.: ¿Os interesaba que el terror funcionara también como comentario social?
M+M: Escribimos este guion a raíz de una noticia que nos dejó muy tocados. Nos pareció terrorífico porque era real y quisimos provocar lo que sentimos. El cortometraje ha sido concebido como una muestra o anticorto de un proyecto de largometraje que ya está en fase de desarrollo y búsqueda de financiación para 2027. Mientras tanto, Crespo y Romera no descansan: actualmente se encuentran rodando su nuevo thriller, Una casa en la playa, protagonizado por Carmen Arrufat y Máximo Pastor, demostrando que el cine valenciano tiene un pulso más fuerte que nunca.
Pálpito es, en definitiva, una lección de cómo el cine breve puede ser inmenso. Un recordatorio de que, a veces, las corazonadas más oscuras son las que más luz arrojan sobre nuestras propias sombras.
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Paula Moliner Brau es historiadora del arte. Es redactora y coordinadora digital en la Revista Saó. En 2025 participó en el Campus de Verano de la Academia de Cine, la Universitat de València y Netflix, donde dirigió un cortometraje construido a partir de fotografías dañadas por la DANA. Es creadora del proyecto ‘Vinaròs.jpg. La mirada fotogràfica de la gent del poble’.